No hace falta meditar una hora para regular el estrés. El mindfulness no es una técnica única, sino un conjunto de herramientas que se pueden adaptar a cualquier rutina, por más ocupada que esté.
Algunas simples para empezar: respiración consciente antes de una situación de presión, una pausa de 2 minutos entre tarea y tarea para notar cómo está el cuerpo, y prestar atención plena a una sola actividad cotidiana (comer, caminar) sin hacer otra cosa en simultáneo.
